053 Penguin Land
por MrPengopublicada el
En las últimas décadas la paternidad se ha puesto algo difícil. Hace no mucho tiempo a un padre se le pedía proveer para la familia y, si lo conseguía, ya se interpretaba que había cumplido con su parte de la crianza. Si además mantenía el consumo de alcohol controlado y no pegaba demasiado al resto de la familia se le podía considerar un santo varón.
Hoy en día ser padre implica todo lo anterior pero también preocuparse de los hijos, de su educación, tanto cultural como emocional, de su estado físico, de su entorno, de lo que les interesa... Vamos, un trabajazo comparado con el de nuestros antepasados de sexo masculino. Aun así, la paternidad moderna palidece ante la perspectiva de ser un pingüino que tiene que mover huevos a través de cavernas espaciales usando su pico y sus patas como únicas herramientas.
Porque tú crees que tu vida es complicada hasta que tienes que afrontar las 50 cavernas que componen Penguin Land, el rompecabezas de Master que te hará llorar como cuando llevas varias noches sin dormir, consigues calmar a tu retoño a las tres de la madrugada, lo metes en la cuna y este, instantáneamente, se despierta berreando como si lo hubieses dejado sobre un lecho de agujas. Porque si algo consigue Penguin Land es causarnos tremendos ataques de frustración.

El objetivo del juego es sencillo: Tenemos que conseguir bajar con un huevo por una caverna antes de que se nos acabe el tiempo. Para hacernos camino podemos saltar, romper ciertos bloques y empujar a nuestro amado huevo. En nuestra contra tendremos osos polares que nos zurrarán para dejarnos inconscientes y rompernos los huevos, bloques de piedra que intentarán aplastarnos, un molesto buitre que lanzará ladrillos sobre nuestros huevitos si se quedan demasiado tiempo en el mismo sitio y, claro está, la escasa resistencia del huevo a las caídas desde gran altura.
Con estos elementos Penguin Land nos propone estar horas y horas rodando huevos por sus cavernas, intentando no tirar el pad contra la pantalla cuando nuestro huevo queda atrapado en un agujero que hemos creado por error o haciéndonos contener un grito de rabia cada vez que calculamos mal el punto de aparición de un bloque móvil. Para intentar ayudarnos, el juego nos permite en cualquier momento pausar y ver el mapa del nivel completo para plantearnos la estrategia a seguir, el problema es que esto hace que si metemos la pata sea casi siempre un fallo de planificación por nuestra parte, con lo que encima no tenemos la escusa de decir que el diseño es injusto.
Personalmente este es un juego que amo en ocasiones, cuando consigo que me salga un descenso como yo quiero, y odio con fuerza en otras, cuando me cavo una trampa de la que no puedo salir por idiota. Desgraciadamente, es uno de esos juegos que a día de hoy, por lo sencillo de su planteamiento, aun es perfectamente jugable. Si a eso le sumamos que incluye editor de cavernas me vais a disculpar si paso unos días chillándole a la pantalla.
