1987

054 Aztec Adventure

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Portada de Aztec Adventure. En la parte superior se lee el título y el texto "The Mega Cartridge" En la parte inferior un hombre vestido con un poncho y una máscara monstruosa tira dos lanzas contra un niño que se agacha para esquivarlas. El niño lleva en sus manos un machete y una bolsa de dinero.
A Hernán Cortés siempre me lo había imaginado más alto SEGA

En 1521 Hernán Cortés, junto a una coalición de pueblos indigenas, arrasó la ciudad azteca de Tenochtitlán tras tres meses de asedio. El quetzal es un bello pájaro que habita en centroamérica, también es ave nacional de Guatemala (además de dar nombre a su moneda) y era asociado por algunas culturas con el dios del aire. Miguel de la Quadra-Salcedo, atleta y periodista, creó un programa de intercambio juvenil llamado Ruta Quetzal que llevaba a jóvenes por España y diversos paises de América Latina. Ninguno de estos hechos tiene nada que ver con el juego del que hablaremos hoy pero seguro que, de alguna manera, influyeron en que un día de principios de los 90 me diera por alquilarlo en un videoclub y me enganchase a los juegos de laberintos.

Aztec Adventure nos propone jugar como Niño, un idem que se adentra en la jungla centroamericana para buscar el paraiso azteca. Los más observadores de nosotros rápidamente nos damos cuenta de que Niño y sus compadres tienen un estilo poco mexicano. En vez de sombreros charros y tequila (un videojuego de los 80 sin estereotipos ni es juego ni es na) los sombreros y ponchos nos llevan un poco más al sur del continente americano y hay una buena razón para ello. Originalmente Aztec Adventure se llamó Nazca '88 The Golden Road to Paradise, con lo que realmente tiene lugar en Perú y lo que buscamos son las lineas de Nazca ¿Porqué este cambio? Yo que sé, será que para los estadounidenses todo lo que hay hacia el sur es México.

Captura donde vemos los retratos de Niño, Papi, Pupe y Poh. Niño lleva un sombrero rojo y un poncho. Papi es un pájaro y lleva un poncho. Pupe es un gato con poncho y un sombrero de punta. Poh es un perro con poncho y sombrero tipo bombín. El fondo de la captura es un arcoiris.
Salacadula Chachicomula Papidi Pupedi Poh, tres personajes del juego que sonnnn, Papidi Pupedi Pohhhhh

Si este tremendo engaño no nos echa para atrás y decidimos acompañar a Niño tenemos bastante trabajo por delante. Aztec Adventure se compone de 11 coloridos escenarios a recorrer, con entornos tan clásicos como bosques, ruinas o desiertos, donde debemos eliminar a los jefes que correspondan en cada ocasión. Para la misión podemos ayudarnos con una espadita bastante vergonzosa, que hace las veces de arma principal, y también con diferentes potenciadores que iran soltando los enemigos cuando los eliminemos. Estos son cinco diferentes en cada escenario y no solo incluyen diferentes tipos de disparos, también hay botas para cruzar rios o barrenos de dinamita para encontrar areas secretas.

Vale, rompedor como juego no sería, pero Aztec Adventure tiene un concepto que no se suele ver mucho y que es bastante curioso para la época. Algunos de los énemigos, a parte de atacarnos, también pueden ser contratados como mercenarios. Si les tiramos una determinada cantidad de dinero, diferente según el énemigo, estos se unirán a nosotros y se dedicarán a defendernos de los enemigos que pueblan las diferentes pantallas.

Captura del interior de una cueva. A la izquierda se ve un río. Justo delante hay un enemigo que flota en el aire y lo que parece una estatua con malas pulgas. En el centro Niño se esconde tras lo que parece la calavera de un mostruo cornudo mientras Pupe va hacia el enemigo.
Cuidado Pupe, que no te hagan pupa

En la práctica esta mecánica no aporta demasiado al juego, más allá de proporcionarte carne de cañón que utilizar como escudo, ya que tan solo hay tres enemigos a los que podamos comprar pero siempre me pareció interesante el ver la opción de que hay otros caminos más allá de matar a todo lo que se mueve ¿Porqué no hacerte amigo de todos los bichos que pululan por el mundo e ir a encontrar el paraiso juntos? ¿Porqué no hacer que todos los rivales sean sobornables? Aztec Adventure no resuelve estas preguntas pero deja una propuesta encima de la mesa.

Más allá de esto no es un juego especialmente destacable ni para lo bueno ni para lo malo. Entretenido de jugar, aunque algo repetitivo en ocasiones, con un apartado técnico que, tanto gráfica como sonoramente, es pura Master System (para lo bueno y para lo malo) Eso sí, el final es pura SEGA: Deja los jueguicos, vete a pisar hierba y busca tu propio paraiso.