1987

045 Out Run

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Portada de Out Run. El la parte superior se ve el título  En la parte inferior, la caricatura de un deportivo rojo pasa junto a una palmera dejando atrás una gran nube de humo blanco.
Eso es un Porsche, no un Ferrari, y de esa burra no me bajo SEGA

Out Run. Solo de pensar en este título me vienen a la cabeza una cantidad indescriptible de sensaciones. A lo largo de los años he jugado a miles de juegos pero este es uno de los que tengo grabados a fuego en la memoria. Recuerdo la primera vez que lo probé. La máquina estaba al fondo de los recreativos, brillando con sus detalles plateados y su volante en el centro de la fila de máquinas que cubrían la última pared. En la pantalla un Ferrari Testarrossa atravesaba una carretera de playa y esquivaba unos camiones. Si te acercabas los bastante, entre el ruido de otras recreativas, podías oír el rugido del motor y cómo quedaban atrás los coches que eran adelantados.

Reconozco que si eché dinero no fue por el espectáculo técnico (ya había jugado a Space Harrier) si no por el ambiente. La estética del juego me atrajo como una polilla a la luz. Los colores, las palmeras, la playa,... Soy un fanático de los "cielos azules" y creo que Out Run es la razón. Algo en mi cerebro se activa cuando ve este estilo playero que me impide apartar la vista. Así que metí la moneda y lo primero que aparece en pantalla es una radio. Resulta que el juego tiene música... Elijo una canción al azar y me estalla la cabeza.

Escenas icónicas del videojuego: Volumen 1

Magical Sound Shower. Es un temazo. Hoy en día aun tarareo los primeros acordes espontáneamente más veces de las que estoy dispuesto a admitir. Acelero y todo es perfecto. La música, el coche, la velocidad, la satisfactoria sensación cada vez que le das un golpe a la palanca de cambios. De repente una bifurcación me saca del ensueño. Izquierda. Cambio de escenario. La playa deja paso a una pradera donde ristras de columnas forman túneles y atraen, indefectiblemente, mi precioso superdeportivo, el cual choca con ellas una y otra vez. A duras penas llego a la siguiente bifurcación y el tiempo se acaba antes de que pueda alcanzar la siguiente etapa y extender mi aventura unos segundos más. El juego concluye y aparece un mapa en el que veo el trazado seguido por mi coche. Son 15 escenarios pero en ese momento me parecieron cientos. En poco más de dos minutos me había quedado enganchado.

Desgraciadamente mi saldo de monedas de cinco duros era bastante escaso, con lo que tuve que buscar alternativas y, por suerte para mi, SEGA había seguido con su política de llevar sus arcades a la Master y nos bendijo con una conversión 8 bits, que mi videoclub de confianza tuvo a bien tener en sus estanterías.

La versión casera de Out Run es, dentro de las limitaciones del hardware, una excelente adaptación. Evidentemente los gráficos tienen que recortarse y la música no suena tan bien pero a pesar de todo el juego mantiene gran parte de su esencia, permitiendo que los yonquis de la recreativa pudiésemos saciar nuestras ansias mientras ahorrábamos para disfrutar de la experiencia completa.

Nota musical: Gracias a los emuladores he podido jugar escuchando las pistas FM y... no tengo claro cuales me gustan más. Suelo preferir las PCM pero en este juego tengo mis dudas. Que remedio, tendré que seguir jugándolo.